¿Sientes que vives con un sentimiento de culpabilidad constante?

Uno de los temas más frecuentes que aparecen en consulta cuando indagamos en qué hay debajo de la sintomatología es la culpa. Por eso, me gustaría mostrarte algunas claves para entenderla.

¿Qué es la culpa?

La culpa es un sentimiento que aparece cuando creemos haber hecho un daño por transgredir las normas éticas personales y sociales. Su principal función es reparar el daño causado. Por ejemplo, si un valor importante para una persona es la honestidad y ha cometido un acto que transgrede este valor, la persona sentirá culpa para reparar el daño realizado.

Chica con sentimientos de culpa

¿Siempre que aparece la culpa somos culpables?

Como hemos visto anteriormente, la culpa es un sentimiento que tiene una función de responsabilizarnos y reparar un daño causado. Sin embargo, no siempre que aparece significa que la responsabilidad de reparar ese daño sea nuestra.

 

El sentimiento de culpa será desadaptativo cuando no exista un motivo real para tomar responsabilidad.

Culpa adaptativa y culpa desadaptativa

La culpa adaptativa es aquella que surge ante un daño cometido y tiene el objetivo de tomar responsabilidad para reparar el daño causado.

 

La culpa desadaptativa, sin embargo, surge a pesar de no existir un motivo real de daño. La persona se siente responsable de ciertos acontecimientos para los que no es responsable.

 

En este caso, la culpa puede tener funciones diferentes a las de reparar un daño causado.

Funciones de la culpa desadaptativa

Por un lado, puede funcionar como mecanismo de defensa, enmascarando otra u otras emociones más difíciles de sentir (por ejemplo, personas que se encuentran atravesando el duelo por fallecimiento de una persona pueden sentir culpa por lo ocurrido (“quizás debería haber llamado antes al médico” “¿cómo no me di cuenta?” “quizás pude hacer algo más”) no porque sean responsables, sino porque probablemente conectar con la emoción que se encuentra debajo (por ejemplo, tristeza) puede ser mucho más desgarrador que sentir culpa.

Por otro lado, la culpa desadaptativa puede ser una forma de sentir que tenemos el control sobre una situación para la que, en realidad, no tenemos control ninguno. Por ejemplo, una persona puede sentirse culpable sobre el trato inadecuado recibido por su compañera de trabajo porque al menos así, puede sentir cierto control sobre lo ocurrido. Si pone la responsabilidad de la actitud de la compañera en sí misma (“quizás me ha gritado porque realmente no estaba haciendo el trabajo bien”) puede tener una explicación de lo ocurrido y así no tiene que conectar con la incertidumbre (la falta de control).

Culpa y autoexigencia

El sentimiento constante de culpabilidad puede estar muy presente en personas altamente autoexigentes. Como hemos dicho anteriormente, la culpa aparece cuando se transgreden una o varias normas internas. En las personas autoexigentes, las normas internas suelen ser muy rígidas de manera que tienden a hiper responsabilizarse. En este caso, la culpa es un aviso de que “no podemos cometer errores”.

 

Una clave para diferenciar la culpa adaptativa de la culpa desadaptativa

Recordemos que la culpa funciona como alarma que nos señala que algo debemos reparar. Sin embargo, como hemos visto a veces funciona como una falsa alarma.

Cuando surja este sentimiento, pregúntate para qué está ahí:

 

Esta culpa que estoy sintiendo ahora, ¿qué me quiere decir? ¿soy realmente responsable de esta situación o me siento responsable porque tengo creencias muy exigentes conmigo mism@?

Autocompasión

¿Con qué conectas cuando lees “autocompasión”? Algunas personas, cuando escuchan esta palabra piensan que es una forma de sentir lástima hacia un@ mism@.

La autocompasión se refiere a darse a un@ mism@ un trato amable, es decir, cercano, cariñoso y empático. Cuando somos empátic@s con nosotr@s mism@s, podemos tomar conciencia de lo que sentimos, permitirnos sentir y preguntarnos qué necesitamos para intentar ofrecérnoslo desde el cariño y bondad.

Desde la autocompasión, podemos reconocer que todas las personas somos imperfectas y por tanto, cometemos errores.

Te animo a que desde este trato compasivo hacia ti, puedas explorar ese sentimiento de culpa que sientes para transformarlo en una responsabilidad ajustada que te permita afrontar la situación con amabilidad hacia ti. 

 

El trabajo en terapia

Como he comentado al principio del texto, la culpa es un motivo de consulta muy frecuente y en muchos casos, un aspecto importante con el que nos encontramos cuando indagamos en qué hay debajo de la sintomatología que trae la persona a consulta.

En terapia, indagamos en las raíces de la culpa para que la persona pueda observar cómo se trata en los logros y también en los errores, con el objetivo de que pueda construir una forma más amable de relacionarse consigo misma.

*Este texto es meramente informativo. Tiene el objetivo de acercarte a conceptos sensibles que deben ser trabajados en un contexto terapéutico con la responsabilidad y sensibilidad que corresponde.

Referencias bibliográficas

Neff, K. (2021). Autocompasión fiera. Editorial Planeta S.A.

Neff, K. (2012). Sé amable contigo mismo (12 ed.). Editorial Planeta S.A.

Echeburúa, E., Corral, P. y Amor, P.J. (2001). Estrategias de afrontamiento ante los sentimientos de culpa. Análisis y Modificación de Conducta, 27(116), 905-929.

Sara Pavón Calvo.

Psicóloga General Sanitaria con especialización en Neuropsicología Clínica.

Sara Pavón Psicología.

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