¿Cómo identificar las diferencias entre estrés y ansiedad?
¿Qué es el estrés?
El estrés y la ansiedad son dos motivos de consulta muy frecuentes que atiendo en terapia. Para much@s pacientes son conceptos difíciles de diferenciar el uno del otro.
Vivimos en una sociedad altamente demandante. Decía Zygmunt Bauman, sociólogo de referencia, que vivimos en la época de la modernidad líquida. Un momento histórico dominado por la inmediatez, incertidumbre, sorpresa e impermanencia.
Muchas personas viven su día a día en estados de alerta permanentes, normalizados en muchos casos, pero que no pasan inadvertidos para el cuerpo. Y es que, ¿Cómo iba a poder relajarse nuestro cuerpo si debe responder a tantas exigencias?
El estrés es una respuesta de activación fisiológica que produce nuestro cuerpo ante situaciones que se perciben como amenazantes o de excesiva demanda. Se caracteriza por la sensación de falta de recursos que siente la persona ante una situación determinada.
Richard S. Lazarus, basándose en la teoría que el fisiólogo y médico Hans Seyle planteó en 1976, profundizó en la diferencia entre dos tipos de estrés: el eustrés y el distrés.
¿Qué factores influyen en el estrés?
La percepción subjetiva que tenga la persona en relación a la situación a la que va a enfrentarse, las creencias desde las que se relaciona consigo mism@ y con la vida, los recursos con los que cuenta y las habilidades de afrontamiento son algunos de los factores que influyen en cómo se percibe el estrés.
Diferencias entre eustrés y distrés
El eustrés es aquel estrés positivo y funcional que nos permite alcanzar nuestros objetivos. La activación fisiológica que aquí se produce (aceleración del ritmo cardíaco, tensión muscular, …) es adaptativa y nos permite enfrentarnos a una situación desafiante (por ejemplo, realizar un examen, emprender un nuevo proyecto, realizar un ejercicio físico desafiante …).
El distrés, en cambio, es aquel estrés que denominamos negativo ya que produce malestar en la persona, tanto a nivel emocional como físico (dolor de cabeza, dolor de estómago, sequedad en la boca, angustia, irritabilidad) al no sentirse preparad@ para afrontar la situación. Cuando el distrés se mantiene en el tiempo y se cronifica, puede dar lugar a cuadros psicológicos más complejos (ansiedad, insomnio, apatía, indefensión …) afectando al ámbito personal, social y laboral.
Como veis, la capacidad que tiene o que siente la persona para afrontar la situación y la propia exigencia/demanda de la situación así como su duración son factores clave a la hora de diferenciar ambos tipos de estrés.
Signos de eustrés y de distrés
Signos de eustrés
- Motivación.
- Aumento de la productividad y rendimiento.
- Satisfacción.
- Ilusión.
- Capacidad para afrontar la situación.
- Sensaciones agradables.
- Estimulación cognitiva.
- Fuente de oportunidad para el aprendizaje.
- Duración corta.
Signos de distrés
- Tensión constante.
- Fatiga.
- Apatía.
- Frustración.
- Desmotivación.
- Desilusión.
- Insatisfacción.
- No sentirse con capacidad para afrontar la situación.
- Sensaciones desagradables.
- Baja excitación cognitiva.
- Fuente de amenaza.
- Duración larga.
Efectos de las actividades “eustresantes” y “distresantes”
Las actividades “eustresantes”, recordemos, aquellas situaciones desafiantes para las que sentimos que tenemos habilidades de afrontamiento (estrés positivo) fortalecen la autoestima, ayudan a potenciar habilidades de afrontamiento y de aprendizaje, fomentan la flexibilidad cognitiva y la tolerancia a la frustración. En definitiva, nos hacen más adaptativos ante las visicitudes de la vida.
Sin embargo, las actividades “distresantes”, es decir, aquellas situaciones desafiantes que producen malestar (estrés negativo) nos llevan a estados de alerta constantes al percibirse como una amenaza, afectando a nuestra salud física y emocional.
Factores protectores del estrés
Los factores protectores son aquellos elementos que ayudan a afrontar con mayor facilidad situaciones estresantes.
La validación, aceptación y regulación emocional, tolerancia a la frustración y a la incertidumbre, el apoyo social, la percepción de autoeficacia y la autoestima son algunos de los factores que ayudan a afrontar el estrés de forma más saludable.
¿Qué es la ansiedad?
La ansiedad es una respuesta psicológica y fisiológica ante un peligro real o una sensación de peligro que activa los sistemas de lucha-huida para que la persona pueda protegerse de dicho peligro.
Suele presentarse como un estado constante de preocupación, miedo, anticipación, pensamientos catastróficos … y síntomas físicos (tensión muscular, taquicardia, sensación de ahogo, hormigueos …) que repercuten significativamente en la vida de la persona.
En este gráfico os muestro, de forma general, el funcionamiento de la respuesta de ansiedad
A continuación os dejo algunos ejemplos de cómo se presenta en distintos niveles:
Diferencias entre el estrés y la ansiedad
El estrés y la ansiedad son dos conceptos que en ocasiones se confunden. Aunque pueden aparecer juntos porque comparten ciertas características, presentan diferencias entre sí. Las explico a continuación:
El estrés se relaciona con la sensación de falta de habilidades para afrontar una situación que se percibe como demandante (es decir, tiene que ver con las demandas) mientras que la ansiedad se relaciona con una sensación de peligro que lleva a la persona a estar en un estado de alerta constante (tiene que ver con la interpretación subjetiva que se realiza sobre una situación).
El estrés suele desaparecer o reducirse cuando el estresor desaparece. Esto no suele ocurrir con la ansiedad, ya que habitualmente se relaciona con una sensación de peligro, más que con un peligro real (por ejemplo, personas que experimentan ansiedad al ver una araña pueden experimentar también ansiedad al imaginarse una araña, aunque no la estén viendo).
La ansiedad puede ser un síntoma consecuente del estrés, pero no tiene por qué ser el único, ya que existen otros (desmotivación, apatía, …).
El estrés suele asociarse a un estímulo o estímulos determinados del momento presente (por ejemplo, sentir que no tengo tiempo para prepararme un examen), mientras que la ansiedad puede presentarse de forma más generalizada (preocupaciones continuas, sensación de peligro, alerta constante …).
No obstante, la ansiedad también puede ir acompañada del estrés, por los efectos que produce. Por ejemplo, si estoy estresada en el trabajo porque de forma continuada me piden presentar los proyectos en cortos periodos de tiempo, puedo experimentar ansiedad (preocupación, sensación de alerta …) fruto de este estado de estrés continuado. Incluso puede ocurrir que se mantenga la ansiedad estando de vacaciones (momento en el que el estresor no está presente) porque el estrés que he ido acumulando a lo largo del tiempo ha hiperactivado mi sistema nervioso.
La importancia de explorar la sintomatología
En terapia damos un espacio a identificar la sintomatología y explorar qué hay debajo de ella. Más específicamente, indagamos en la función del síntoma para observar sus mecanismos de funcionamiento.
¿Para qué siento estrés cuando no me da tiempo a presentar ese proyecto en el trabajo?¿Para qué mi ansiedad en vacaciones?
Si no exploramos junt@s en terapia la función del síntoma, nos quedamos en la superficie y desde ahí es complicado entender cómo funcionamos.
Referencias bibliográficas
Saavedra, C. (2022). Eustrés y Distrés: Revisión sistemática de la literatura. Cuadernos Hispanoamericanos de Psicología, 2, 1-17. https://doi.org/10.18270/chps..v22i2.4415
Del Valle, M.V., Andrés, M.L. y Urquijo, S. (2020). Escala de Tolerancia al Distrés: Propiedades Psicométricas en Estudiantes Universitarios Argentinos. Acta de investigación psicológica, 10(3), 66-79.
https://doi.org/10.22201/fpsi.20074719e.2020.3.359