De luchar contra los síntomas a comprenderlos

De luchar contra los síntomas a comprenderlos: un cambio en la forma en la que nos relacionamos con nuestras emociones

Comienzo este texto con una metáfora:

“Imagina que quieres coger un puñado de arena con las manos. Si intentas sostenerla apretando las manos, la arena se escapará. En cambio, si simplemente mantienes las palmas de las manos abiertas y relajadas, serás capaz de sostenerla con más facilidad”.

Manos cogiendo arena y se escapa

Con esta metáfora, me gustaría transmitirte que muchas veces, más control nos lleva al descontrol (paradójico, ¿verdad?). Resulta que cuanto más luchamos y más nos resistimos más complicado se nos hace lidiar con ello.

Cuanto más intentas controlar tu ansiedad, ,más se intensifica. Cuanto más intentas controlar tu vergüenza, más aparece. Cuando más intentas controlar tus miedos, más te obstaculizan.

Al leer esto quizás te estés preguntando con mucha frustración qué se supone entonces que hay que hacer para aprender a “gestionar” lo que sientes.

Cuando hablamos de gestionar emociones,  es muy común que se nos venga a la cabeza la idea de contar con herramientas para eliminar (es decir, controlar) el malestar.

Hoy te propongo una alternativa al control (entendiendo el control como una forma de eliminar el malestar). ¿Por qué? Porque hay una forma mucho más amable de relacionarnos con nuestras emociones (¡porque no son nuestras enemigas!).

Cómo relacionarnos con lo que sentimos

Los síntomas son una manifestación subjetiva del malestar. Es decir, son nuestros mensajeros, la señal de alarma que nos avisa de un malestar más profundo.

Por tanto, si eliminásemos los síntomas sin explorar su origen, es como si estuviésemos apagando una señal de alarma sin observar qué es lo que la activa. Puede llegar un momento, en el que la alarma avise con mucha más intensidad o frecuencia e incluso las consecuencias de haberla ignorado sean más difíciles.

En lugar de controlar con el objetivo de eliminar el malestar, te propongo aprender a escuchar, comprender y regular lo que sientes.

Aprender a escucharnos desde la curiosidad y amabilidad cuando hay sufrimiento es un acto muy complejo ya que nuestra tendencia como seres humanos es buscar el alivio inmediato. Sin embargo, la regulación emocional no trata de no sentir malestar, sino de ampliar nuestra capacidad para percibir las sensaciones sin quedar abrumados por ellas. Para mí el concepto “flexibilizar” es clave a la hora de relacionarnos con nuestras emociones.

Flexibilizar implica, entre otros aspectos:

  1. Diferenciarnos de nuestros pensamientos ya que no son verdades absolutas sino eventos mentales cambiantes y algunos distorsionados.
  2. Aceptar nuestro sentir, abriéndonos también a poder sentir el malestar.
  3. Crear un sostén para transitar lo que sentimos.
  4. Identificar nuestros valores de vida, lo que nos mueve en la vida (la brújula que nos orienta incluso cuando sufrimos).
  5. Tomar acciones comprometidas en coherencia con nuestros valores. Es decir, no centrarnos en eliminar lo que duele sino decidir qué hacer con lo que sentimos.

Otro concepto clave para mí es el “autoconocimiento”, es decir, conocernos tanto en el plano emocional como en el corporal. Aprender a observarnos desde la curiosidad y entendernos desde la comprensión y amabilidad para poder identificar qué necesitamos y ofrecérnoslo.

En terapia, trabajamos desde la base del autoconocimiento para explorar cuál es tu umbral de tolerancia al sentir para poder flexibilizarlo y que puedas tener capacidad para vivir, con todo lo que eso conlleva (momentos de alegría y conexión, pero también momentos de incertidumbre y sufrimiento).

*Este texto es meramente informativo. Tiene el objetivo de acercarte a conceptos sensibles que deben ser trabajados en un contexto terapéutico con la responsabilidad y sensibilidad que corresponde.

Sara Pavón Calvo.

Psicóloga General Sanitaria con especialización en Neuropsicología Clínica.

Sara Pavón Psicología.

Ogden, P. Y Fisher, Y. (2016). Psicoterapia Sensoriomotriz. Intervenciones para el trauma y apego 2ed. Desclée De Brouwer.

Van der Kolk, B. (2015). El cuerpo lleva la cuenta. Editorial Eleftheria.

Scroll al inicio