La autoexigencia y el comienzo del nuevo año

Propósitos de nuevo año y autoexigencia

Cuando va finalizando el año, muchas personas hacen un balance de lo vivido. La insatisfacción por lo que ha faltado en el año y la esperanza e ilusión por los nuevos comienzos, puede que nos lleven a plantearnos nuevos propósitos.

Sin embargo, en muchas ocasiones, estos propósitos nunca se llegan a alcanzar o se viven con mucha ansiedad. Y es que, en ocasiones, aunque estén pensados con ilusión, van cargados de autoexigencia.

Celebración de año nuevo

Vivimos en una sociedad hiperproductiva en la que conseguir logros y resultados parece ser lo más importante, ¿verdad? A veces, resulta muy difícil encontrar nuestra propia voz en una sociedad tan exigente.

Muchos de estos objetivos para el nuevo año, no son coherentes con nuestros valores de vida y no los pensamos para cubrir necesidades reales que tenemos en ese momento vital en concreto. Los ponemos, porque quizás es lo que “se supone que debemos hacer y conseguir”, “porque es lo que todo el mundo hace”, “porque si no, parece que no estamos viviendo una vida plena y saludable”.

En definitiva, a veces esos propósitos no nos cuidan. Nos exigen.

Algunas claves para identificar cómo necesitas empezar el año

¿Realmente quiero tener propósitos para el nuevo año?

Empecemos por lo básico. ¿Realmente quieres/necesitas plantearte unos objetivos para comenzar el año? ¿Estás en el momento de plantearlos? ¿Tienes necesidad de hacerlo? ¿Te apetece?

Plantearse propósitos no es una obligación, si no una opción. No existe un momento en concreto a lo largo del año para comenzar con algo nuevo. Dependerá de lo que necesites y de tus preferencias.

Identificar tus valores de vida y tus necesidades personales

Los valores de vida son la brújula que da sentido a nuestra existencia, aquello que nos mueve en una dirección significativa para nosotr@s.

Algunos ejemplos de valores de vida pueden ser: honestidad, conexión, conocimiento …

Es decir, un valor de vida es ese concepto general y continuo que orienta nuestra vida. Los objetivos, sin embargo, son esas metas realistas y alcanzables que nos planteamos en función de nuestros valores de vida.

Por ejemplo, si un valor de vida importante para una persona es la “conexión”, quizás dentro de sus objetivos pueden estar: pasar tiempo con la familia, pasar tiempo con uno mismo, pasar tiempo en la naturaleza …

¿Identificas cuáles son tus valores de vida? Ese será el primer paso para identificar tus necesidades.

Las necesidades son personales y dependen contexto (momento de vida, circunstancias …). Como son personales, no todos tenemos las mismas necesidades. Quizás para una persona está bien plantearse el objetivo de ir al gimnasio 4 días a la semana, pero quizás para otra persona está bien salir a andar un ratito todos los días porque es lo que su salud le pide o permite en ese momento de su vida. Como he mencionado anteriormente, las necesidades parten de los valores de vida, que también son personales.

No hace falta que sea perfecto

Cuando un propósito se identifica y se plantea desde la autoexigencia, se convertirá en una obligación que probablemente te haga sentir frustración si no la consigues como te habías exigido.

Recuerda que, los objetivos responden a tus valores de vida y necesidades personales. Por tanto, pregúntate si esos que te has planteado son coherentes con lo que quieres y necesitas.

Tu valor como persona no depende de hacer más ni de ser mejor.

*Este texto es meramente informativo. Tiene el objetivo de acercarte a conceptos sensibles que deben ser trabajados en un contexto terapéutico con la responsabilidad y sensibilidad que corresponde.

Sara Pavón Calvo.

Psicóloga General Sanitaria con especialización en Neuropsicología Clínica.

Sara Pavón Psicología.

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