Miedos al comenzar terapia


Como otros primeros pasos que damos en la vida, comenzar terapia puede ser un momento complicado para muchas personas. Además, con el añadido de que el proceso terapéutico tiene sus peculiaridades porque supone reconocernos vulnerables y permitirnos exponer esta vulnerabilidad en un vínculo humano, en este caso, con el o la profesional de la psicología.

El proceso terapéutico comienza en el mismo momento en el que uno se plantea la posibilidad de comenzar una terapia.

Por eso, en este texto me gustaría compartir contigo algunos de los miedos más comunes que he escuchado en terapia y algunas orientaciones generales para que puedas identificarlos y comprenderlos

Miedos más frecuentes antes de empezar terapia

Miedo a conectar con la propia vulnerabilidad

Vivimos en una sociedad en la que se premia mucho la fortaleza. “Yo puedo con todo”, “hay que ser fuertes”, “no hay que dejarse caer”, son algunas de las creencias populares que seguro que alguna vez has escuchado o que quizás te dices a ti mismo. La creencia de que una persona fuerte no puede sentirse vulnerable puede hacernos sentir que hay algo malo en llorar, sentirse triste, tener miedos o inseguridades. Comenzar terapia puede ser un paso difícil para muchas personas porque les lleva a conectar con su propia vulnerabilidad, sintiendo que son débiles por necesitar ayuda. 

Nada más lejos de la realidad. Fortaleza y vulnerabilidad son las dos caras de una misma moneda.  La vulnerabilidad es inherente a las personas. Todos necesitamos ayuda y tenemos derecho a recibirla. De hecho, pedir ayuda puede ser el acto más valiente que hagas cuando lo necesitas.

Miedo a sentirse incomprendido por la psicóloga/psicólogo

Otro miedo muy común. Cuando uno lleva tiempo viviendo en soledad su sufrimiento o a lo largo de su vida quizás no ha recibido la validación, la escucha y atención que necesitaba, puede sentir un gran temor a no recibir una comprensión por parte de la psicóloga o el psicólogo. Incluso puede sentir vergüenza al exponer sus sentimientos.

Quizás alguna vez has escuchado que la terapia es un espacio libre de juicios. Y así es. Pero quizás, aunque lo hayas escuchado, no terminas de creértelo. En ese caso, me gustaría transmitirte que en la terapia también hay cabida para acoger con cariño esos miedos y poco a poco, explorarlos y trabajarlos. No necesitas no tenerlos para dar el primer paso. 

Miedo a no conectar con la psicóloga/psicólogo

Quizás has pasado por otras consultas de psicología y no has conectado con la psicóloga o el psicólogo. O quizás estés planteándote pedir una primera cita y tienes mucho miedo a no encajar con él o la profesional. Es un miedo muy natural. La terapia necesita de una conexión emocional con tu psicóloga o psicólogo. Tiene que ser un espacio seguro, amable y acogedor para ti. Hay veces en las que se conecta en una primera consulta o en las siguientes. Otras veces, sin embargo, no se produce esa conexión y no pasa absolutamente nada. No siempre conectamos con otras personas, sean profesionales o no y es algo totalmente humano. Si esto te ocurre, me gustaría transmitirte que tienes el derecho a sentir esa conexión y sentirte seguro o segura. Date la oportunidad para buscar otra u otro profesional con quien puedas sentirte realmente a gusto.

Miedo a la falta de confidencialidad

Como he mencionado anteriormente, la terapia implica conectar con nuestra vulnerabilidad y exponerla a un o una profesional de la psicología. Es muy natural que te preguntes entonces por la confidencialidad de lo que compartes. En la terapia, la persona expone aspectos muy íntimos y sensibles, algunos de ellos quizás nunca han sido compartidos. El o la profesional de la psicología cumplirá con el secreto de confidencialidad y te explicará al comienzo de la terapia el funcionamiento de esta confidencialidad.

Miedo al estigma

El estigma hacia la salud mental puede ser otro de los aspectos con los que conecte una persona que se plantea comenzar terapia. Miedo a estar loco o loca, a ser débil por necesitar ayuda o al qué dirán, son algunas de las creencias que influyen negativamente e incluso hacen que en muchos casos la persona no inicie la terapia. Me gustaría transmitirte que la salud es algo global que incluye el plano físico y el emocional. Todas las personas experimentamos o hemos experimentado momentos de sufrimiento que se pueden acompañar de sentimientos y pensamientos difíciles sobre la vida o sobre uno mismo o misma. Es algo que forma parte de la experiencia humana y los y las psicólogas estamos aquí para acompañar a la persona que, por ciertos motivos, ha perdido su rumbo. Sentir no es patológico, es humano.

Miedo a desconocer el proceso de la terapia

Tanto si es la primera vez que comienzas una terapia como si has decidido comenzar con un profesional nuevo o nueva, quizás sientas inquietud por cómo funciona el proceso de la terapia. El o la profesional te explicará al inicio de la terapia su funcionamiento para que puedas tener toda la información que necesites, reflexionar sobre si se ajusta a tus necesidades y compartir tus dudas e inquietudes.

Miedo a depender de la terapia

Es un miedo muy natural que puede surgir. Cuando uno pide ayuda, puede temer verse sin la autonomía suficiente. Sin embargo, la terapia tiene como objetivo que vuelvas a conectar con tu luz, tu fuerza, tu capacidad. Nunca hará que sientas que dependes de ella para desarrollar tu vida de forma autónoma. 

Miedo a que la terapia no funcione

¿Y si en mi caso no funciona? Una pregunta muy común al comenzar la terapia. Cuando uno siente el sufrimiento bien adentro, no lo ha compartido, no tiene referencias de otras personas que sientan algo similar o nunca ha ido a terapia, puede sentir miedo a que la terapia no sea eficaz. Cuando sufrimos, pedimos ayuda y no encontramos resultados, podemos pensar que somos distintos y que 

“no tenemos solución”. En primer lugar, déjame decirte que no hay nada malo en ti que haya que eliminar, quitar o arreglar. No eres algo “a solucionar”. En segundo lugar, junto con tu psicóloga o psicólogo, iréis revisando conforme avance la terapia cómo te vas sintiendo en ella y si hay algo que no está resultando como necesitas, no significa que haya algo malo en ti, sino que la terapia no se está ajustando a lo que necesitas y, por tanto, quizás hay que pensar en algún ajuste o modificación de la terapia.

¿Es normal tener miedo a ir al psicólogo por primera vez?

Sí. Y me atrevería a decir que es más la norma que la excepción.

A lo largo de estos años de profesión he recibido en consulta a muchísimas personas que llegaban a su primera cita con el corazón acelerado, con dudas de última hora, e incluso alguna vez con el pensamiento de cancelar minutos antes de que llegara la hora. Si esto te resuena, quiero decirte algo importante: no eres la excepción, eres la mayoría.

Ir al psicólogo por primera vez implica enfrentarte a algo desconocido. Y como seres humanos, tendemos a sentir cierta alerta ante lo que no conocemos. No hay nada «raro» en ti por sentir miedo, simplemente tu sistema nervioso está haciendo lo que sabe hacer: protegerte ante lo incierto.

Además, acudir a terapia significa abrir una puerta hacia dentro, hacia lugares que quizás llevas tiempo evitando o que nunca has puesto en palabras delante de otra persona. Es lógico que eso genere vértigo.

Con el tiempo he aprendido que ese miedo inicial no es un obstáculo que haya que eliminar antes de empezar, sino que puede ser, en sí mismo, el primer material con el que trabajar en consulta. No hace falta que el miedo desaparezca para dar el paso. Se puede llegar a la primera sesión con miedo, con dudas, con vergüenza, y aun así, empezar.

Así que si te lo estás preguntando: sí, es normal sentir miedo antes de ir al psicólogo. Y ese miedo, lejos de ser una señal de que algo va mal, muchas veces es la señal de que estás a punto de hacer algo importante para ti.

El vínculo entre paciente y psicólogo en terapia

El vínculo entre paciente y psicóloga/psicólogo es la base sólida sobre la que se desarrolla el proceso de una terapia psicológica. Este vínculo funciona como un modelo seguro de relación. Ofrece una experiencia relacional genuina, segura, estable, coherente, predecible y mantenida en el tiempo para permitir que la persona se conozca, se entienda y cuide de sí misma.

En un vínculo terapéutico seguro, la persona tiene espacio para ser y sentir el miedo, la tristeza, el enfado, la alegría, la vergüenza, la culpa, la calma, … Ese vínculo que comienza con una primera impresión al inicio de la terapia, se va consolidando a lo largo del camino terapéutico.

Si estás pensando en comenzar terapia, pero tienes miedos que te frenan, espero que este pequeño texto te haya permitido poner algunas palabras, comprender y naturalizar lo que sientes.

He recogido solo una parte de las inquietudes que pueden surgir, pero como cada experiencia humana es única, quizás en tu caso aparecen otros miedos que en este texto no he mencionado.

Sea como sea, me gustaría transmitirte que todos los miedos son válidos y humanos.

*Este texto es meramente informativo. Tiene el objetivo de acercarte a conceptos sensibles que deben ser trabajados en un contexto terapéutico con la responsabilidad y sensibilidad que corresponde.

Sara Pavón Calvo.

Psicóloga General Sanitaria con especialización en Neuropsicología Clínica.

Sara Pavón Psicología.

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